viernes, 10 de octubre de 2014

¿Para qué sirve el agua virtual?

Seguro que alguna vez has oído hablar de la "huella ecológica", un indicador que mide nuestro impacto sobre el medio ambiente. Hace algunos años, la comunidad científica acuñó un concepto análogo relacionado con nuestro consumo de agua -la "huella hídrica"- desarrollando además la idea de "agua virtual". Aunque parecen conceptos simples, hay quien piensa que tienen la llave para desbloquear las crisis mundiales del agua...


La huella hídrica es un indicador que mide el volumen de agua dulce que necesitamos para realizar cualquier actividad. 

Para comprenderlo mejor imaginemos una escena cotidiana: hoy nos vamos de excursión y para comer nos hemos preparado un bocadillo de jamón y queso acompañado de una botella de medio litro de refresco azucarado. Tras un merecido alto en el camino, y tras haber degustado nuestro suculento menú, posiblemente seguiremos la marcha sin ponderar que para producir los alimentos que acabamos de disfrutar ha sido necesario consumir más de 2500 litros de agua. 

lunes, 8 de septiembre de 2014

Entrevista en Radio Nacional de España

El otro día me entrevistaron en Radio Nacional de España acerca de un proyecto de cooperación al desarrollo en el que estoy participando con Geólogos Sin Fronteras. De momento os dejo el enlace. A ver si estos días saco tiempo y escribo una entrada en condiciones sobre el proyecto.


Agradecimientos a Sara Alonso (de R.N.E.), a Geólogos Sin Fronteras, a Casa de Mali, al Vicerrectorado de Relaciones Institucionales y Cooperación de la UCM, que ha financiado parte del proyecto, y a la Plataforma de Divulgación Científica de la UCM, que se está encargando de grabar un documental sobre él.


La entrevista en formato mp3: 




viernes, 15 de agosto de 2014

El "inútil Manzanares"

Ninguno de nosotros hemos visto el Manzanares fluir en régimen natural. Solo podemos imaginarnos cómo fue en el pasado a través de las crónicas de época. Estas nos lo pintan como un río de contrastes, propenso a inundaciones durante las épocas húmedas y a convertirse en cenagal durante los estiajes. Lo cierto es que las aguas del Manzanares casi nunca sirvieron para calmar la sed de los madrileños. De ahí que, ya desde antiguo, nuestro aprendiz de río haya sido conocido como "el inútil Manzanares".



Tiene algo de paradójico que el Manzanares, siendo el curso fluvial más evidente del entorno de Madrid, haya sido desdeñado como recurso desde los tiempos de los árabes.
 
En gran medida, la historia de nuestra ciudad y su río es la historia de un desencuentro. Por sus fuertes crecidas y estiajes, el Manzanares nunca presentó un régimen hidrológico los suficientemente estable como para permitir a los madrileños saciar su sed. Por otra parte, el fuerte desnivel que era necesario salvar para subir sus aguas a la ciudad y la disponibilidad de aguas subterráneas hacía que la tarea, sencillamente, no mereciese la pena.

En efecto, el uso del Manzanares —definido en la Revista de Obras Públicas como un "río navegable hasta en coche"—, estuvo tradicionalmente restringido a algún pequeño riego ribereño, al arrastre de excretas, como lavadero para las personas y abrevadero para las bestias. En realidad, no fue hasta la segunda mitad del siglo XX, con la construcción del embalse de Santillana, cuando el Manzanares adquirió una relativa relevancia en el panorama de los recursos hídricos de Madrid. 

Pero no adelantemos acontecimientos...