sábado, 12 de julio de 2014

El desastre del mar Aral

El mar Aral es tristemente famoso por una de las tragedias ambientales más importantes de la historia. Hace décadas que los soviéticos alteraron su régimen hidrológico para poner en regadío millones de hectáreas de arroz y algodón. Desde entonces, el mar Aral no ha dejado de secarse. Hoy echamos mano de unas espectaculares imágenes de la NASA para observar su evolución y lo crítico de su estado.   





Esta foto lo dice todo. Imagina que vas caminando por el desierto y ves una manada de camellos al lado de un barco pesquero varado en la tierra. 

La pregunta parece inevitable: ¿qué hace este barco aquí?

Curiosamente, en este caso la pregunta está completamente fuera de lugar. En realidad debería ser algo así como "¿qué hacen estos camellos aquí? Se supone que esto era un mar..."

jueves, 10 de julio de 2014

¿Qué tendrá que ver el fútbol con el agua?

Lo más probable es que nunca te hayas preguntado qué relación existe entre el fútbol y el consumo de agua en tu ciudad. Quien sabe muy bien la respuesta es la compañía que se encarga de llevarte el agua a casa, que tiene que lidiar con los picos de demanda que suponen las finales de los grandes torneos...



Estas son las retransmisiones de televisión más vistas de la historia en España (hasta mediados de 2014). A ver si adivinas qué tienen en común. 
 

lunes, 7 de julio de 2014

¿Consumen más agua los ricos o los pobres?


Puede que decirlo levante ecos de lucha de clases, o que nos suene a demagogia de tiempos de crisis, pero lo cierto es que parece existir una correspondencia directa entre nivel de renta y consumo de agua. Hoy vamos a analizar el por qué de esta correlación desde la óptica de los números, que casi nunca mienten.  

Hace algunos años vi un gráfico interesante en el Libro Blanco del Agua en España. Correlacionaba renta per cápita —en pesetas, qué tiempos— con uso del agua en los hogares. He aquí el gráfico en cuestión:

Relación entre renta per cápita (en miles de pesetas por año) y consumo de agua per cápita (en litros por persona y día). Se observa una correlación lineal casi perfecta entre las dos variables, lo que sugiere que a una mayor renta corresponde un mayor consumo hídrico.

La conclusión es clara: cuanto más dinero tienes, más agua usas. La verdad es que dicho así suena un tanto simplista, pero es una realidad empírica que tiende a cumplirse. Y esto no solo ocurre en España. Una primera tentativa en Google ya arroja estudios que lo corroboran en países como Australia o Canadá. Con eso me he dado por satisfecho, pero no me cabe duda de que hay muchos más. Eso os lo dejo a vosotros. Mientras, yo me voy a centrar en la temática de la entrada de hoy.

sábado, 5 de julio de 2014

Reverdeciendo el desierto


En muchas regiones secas se utilizan aguas subterráneas no renovables para regar. A menudo estos proyectos llevan grabada a fuego la inquietante etiqueta de "desarrollo insostenible". Hoy os traigo el espectacular caso del Wadi Al-Sirhan —con sus no menos espectaculares imágenes de satélite—, para reflexionar un poco sobre el complejo concepto de sostenibilidad.   

Imagina un gran desierto tan grande que su superficie sea cuatro veces superior a la de España, que esté rodeado por mares de agua salada y donde la temperatura media en invierno ronde los 30 grados; donde la población se concentre casi toda en la costa y cuyo vasto interior esté prácticamente vacío. 

viernes, 4 de julio de 2014

La piedra angular del desarrollo


El agua es un recurso básico para el funcionamiento de cualquier sociedad desarrollada: sin agua no hay alimento, salud, vestido o higiene. En realidad, el agua es tan importante que nos las hemos arreglado para que nunca nos falte, y quizá por ello no la valoramos en su justa medida.  

El acceso a fuentes seguras de agua potable es un lujo en la mayor parte del mundo. En muchos lugares de África, las personas deben recorrer grandes distancias casi a diario para recoger agua. A menudo, esta tarea recae sobre mujeres y niños.

Al despertar cada mañana tengo por costumbre ir al lavabo. Tras cepillarme los dientes me doy una buena ducha. Es entonces, a través del contacto con el agua caliente, cuando realmente me despierto y siento que poco a poco voy transformándome en persona. Parecerá una tontería, pero cuando no puedo ducharme por las mañanas estoy todo el día incómodo. Manías mías.